Un año decisivo para la salud y las ciencias de la vida: tres preguntas estratégicas para el futuro

18/05/2026

Durante el último año, entre 2025 y las primeras semanas de 2026, el sector de la salud y las ciencias de la vida ha experimentado transformaciones aceleradas que obligan a replantear algunos de sus supuestos fundamentales. En una conferencia celebrada en Tech Spirit Barcelona, Jorge Juan Fernández propuso un ejercicio de revisión estratégica: analizar qué ha ocurrido en los últimos doce meses y, sobre todo, qué preguntas determinarán el futuro del sector en los próximos tres a cinco años.

A continuación, compartimos el vídeo completo y un resumen de su ponencia.

Un contexto marcado por la geopolítica y la tecnología

El período reciente ha estado profundamente condicionado por dos fuerzas estructurales. Por un lado, el impacto geopolítico de las políticas MAGA impulsadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que han reconfigurado las dinámicas internacionales en comercio, tecnología y regulación. Por otro, el avance sostenido de China en ámbitos clave como la biotecnología, la inteligencia artificial y la producción farmacéutica.

Este nuevo escenario global no solo afecta a las cadenas de suministro o a la competencia tecnológica. También está influyendo en la arquitectura futura de los sistemas sanitarios, en la gobernanza de los datos de salud y en el papel de las grandes plataformas tecnológicas.

En este contexto, Fernández plantea tres preguntas estratégicas que, en su opinión, definirán el rumbo del sector en los próximos años.

1. ¿Quién será propietario del “patient journey”?

La primera cuestión es probablemente la más estructural: ¿quién controlará la trayectoria del paciente a lo largo del sistema sanitario?

Históricamente, los hospitales y los sistemas de salud han sido los principales organizadores de este recorrido asistencial. Sin embargo, este equilibrio está cambiando rápidamente.

Hoy pueden identificarse tres escenarios posibles:

  1. Dominio de los sistemas sanitarios y hospitales, que mantendrían su papel como coordinadores de la atención.

  2. Dominio de la industria, incluyendo compañías farmacéuticas, empresas de tecnología médica y grandes plataformas tecnológicas.

  3. Un escenario fragmentado, donde ningún actor controle plenamente el recorrido del paciente y este quede distribuido entre múltiples plataformas y proveedores.

La respuesta a esta pregunta tendrá profundas implicaciones en términos de gobernanza, sostenibilidad y experiencia del paciente.

2. ¿Quién controlará la interfaz clínica?

La segunda pregunta se sitúa en el terreno tecnológico, pero con consecuencias estratégicas de gran alcance: la batalla por el registro electrónico de salud (EHR) en Europa.

En esencia, se trata de decidir qué arquitectura tecnológica estructurará la información clínica en los sistemas sanitarios europeos. Dos modelos compiten actualmente:

  • Un modelo monolítico, dominado por grandes plataformas tecnológicas estadounidenses, como Epic.

  • Un modelo modular y abierto, basado en arquitecturas europeas como openEHR.

Esta elección no es meramente técnica. Determinará quién controla los flujos de datos clínicos, qué capacidad tendrán los sistemas de salud para innovar y qué grado de soberanía digital podrá mantener Europa en el ámbito sanitario.

3. ¿Cómo trabajarán juntos humanos y máquinas?

La tercera cuestión aborda uno de los debates más profundos que enfrenta la medicina contemporánea: la redefinición de la relación entre profesionales sanitarios y sistemas de inteligencia artificial.

La rápida evolución de la inteligencia artificial, especialmente de la generativa, está difuminando progresivamente las fronteras entre las capacidades humanas y las capacidades de las máquinas.

En lugar de sustituir a los profesionales, la cuestión clave será cómo diseñar nuevas formas de colaboración entre humanos y sistemas inteligentes. Este cambio podría transformar múltiples dimensiones de la práctica clínica: desde el diagnóstico hasta la documentación clínica, pasando por la toma de decisiones terapéuticas o la gestión del conocimiento médico.

El reto no será únicamente tecnológico. También implicará rediseñar los modelos organizativos, los marcos regulatorios y la formación de los profesionales.

Un mensaje final para Europa

Fernández cerró su revisión del año con un mensaje claro dirigido al ecosistema europeo de innovación en salud:

“Nunca te guardes el último esfuerzo. No estamos para guardarnos nada. Hay que estar preparados, trabajar juntos y ser persistentes. Solo juntos construiremos algo mejor. Hay mucho en juego. Especialmente para Europa y para los ciudadanos europeos.”

En un momento en que las transformaciones tecnológicas y geopolíticas avanzan a gran velocidad, el futuro del sector sanitario dependerá en gran medida de la capacidad de los distintos actores —instituciones públicas, empresas, profesionales y ciudadanos— para colaborar y construir respuestas colectivas.

Porque, en última instancia, lo que está en juego no es solo el liderazgo tecnológico o industrial, sino la capacidad de los sistemas de salud para seguir cumpliendo su misión fundamental: cuidar mejor de las personas en un mundo cada vez más complejo.

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