La aportación de la metodología de calidad a la ganancia en valor de los servicios pediátricos

26/12/2022

Ayudando a la reflexión sobre la necesidad de que nuestras organizaciones tengan mayor conocimiento metodológico para impulsar la mejora de la calidad asistencial, he seleccionado un par de artículos recientes ilustrativos de la utilidad del trabajo metodológico de la calidad para obtener mejores resultados y menos riesgos en la atención pediátrica en Canadá y Reino Unido.

Efectos adversos en las urgencias pediátricas de Canadá

En primer lugar, el trabajo de revisión de los efectos adversos en 9 servicios de urgencias pediátricas de Canadá[1] que realizó auditorías de historias clínicas utilizando “triggers” validados, entrevistas semiestructuradas telefónicas post-visita y análisis de indicadores de calidad. Los investigadores hallaron efectos adversos en un 3% de los casos (1 de cada 33 niños que acude a urgencias), un 76,5% de ellos catalogados como prevenibles. Las causas fundamentales de los efectos adversos estaban relacionadas con el diagnóstico y gestión del caso. Los efectos adversos ocasionaron en un 42% de los casos readmisión en urgencias, en un 12,8% ingreso en planta y en un 1,6% admisión en la unidad de críticos. Se identificaron algunas variables que comportaban más riesgo de sufrir efectos adversos: la categoría del triaje (las muy urgentes y las no urgentes tenían más riesgo que las intermedias), tener más edad, tener enfermedades crónicas, tardar más tiempo en ser valorado por el médico y al ser tratado. El hecho de haber podido identificar grupos de población con mayor riesgo de efectos adversos facilita las acciones de mejora.

Hay que tener presente que el porcentaje de efectos adversos puede parecer pequeño, pero en el conjunto de la población que acude a urgencias en Canadá implica tener cada año a 90.000 niños afectados por un efecto adverso. En Cataluña, si tuviéramos la misma incidencia, implicaría unos 12.600 efectos adversos anuales (1.135.228 niños de 0-14 años; el 37,2% van a urgencias[2]).

Variabilidad de la práctica en los servicios de neonatología del Reino Unido

El segundo trabajo propone una metodología para estudiar si la variabilidad de la práctica clínica en las unidades de neonatología del Reino Unido se traduce en variabilidad en los resultados de salud[3]. Normalmente la auditoría de los estándares utiliza indicadores de estructura y de proceso, pero no de resultados dado el tiempo a invertir y la dificultad de los ajustes de las variables que pueden sesgar los resultados. Dan recomendaciones metodológicas para poder realizar este tipo de estudio. Encuentran que la adherencia a los estándares y la exhaustividad en el registro son elementos esenciales a la hora de poder analizar resultados, y que la utilización de datos recogidos a lo largo de los años aumenta la sensibilidad del indicador. Recomiendan medir los resultados por unidades y no a nivel individual. La metodología utilizada aquí es la estandarización en base a la evidencia científica y consenso, la auditoría de los estándares (rasgos directamente de la historia clínica electrónica), el establecimiento y análisis de indicadores de estructura, proceso y resultados (ver figura 1), el benchmarking y el ajuste de las variables de resultados.

Figura 1. Aspectos de la atención sanitaria clasificados según estructura, proceso o resultado (Ismail et al, 2022)

Reflexiones desde la gestión de la calidad

Aunque podrían ser de cualquier ámbito asistencial, los dos trabajos de pediatría utilizan metodologías de calidad asistencial para analizar parámetros poco estudiados en nuestro ámbito. Los ejemplos son proyectos ejecutados desde la política sanitaria o macrogestión, pero se pueden realizar, y también hay que hacerlos, a nivel de las organizaciones sanitarias o mesogestión.

Analizar el porqué de los retornos a urgencias, analizar las complicaciones, establecer estándares de atención y auditarlos, o analizar la validez y exhaustividad de un registro, por poner algunos ejemplos de metodología que utiliza la gestión de la calidad asistencial, son útiles para a la orientación de la práctica clínica hacia el valor.

Podríamos preguntarnos pero hasta qué punto es eficiente hacerlo, puesto que no podemos mirarlo todo. Hay que discernir que debemos trabajar y que no. Es cierto que hasta que la compra de servicios, la evaluación de servicios y los sistemas de benchmarking transparentes no se orienten más a la calidad asistencial ni nos pongan en la foto, la calidad queda en manos de la ética de las organizaciones y la buena voluntad de los directivos. Ya hace tiempo que el camino de la excelencia está marcado por quien quiera iniciarlo.


Referencias

[1] Plint AC, Newton AS, Stang A, et al. How safe are paediatric emergency departments? A national prospective cohort study. BMJ Qual Saf 2022;31:806–817.

[2] IDESCAT i ESCA 2021.

[3] Ismail A-QT, Boyle EM, Oddie S, et al. Exploring variation in quality of care and clinical outcomes between neonatal units: a novel use for the UK National Neonatal Audit Programme (NNAP). BMJ Open Quality 2022;11:e002017. doi:10.1136/ bmjoq-2022-002017.

Foto de National Cancer Institute

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