
¿Por qué 2026 es un punto de inflexión?
En 2026, la convergencia de los siguientes factores, interconectados e interdependientes, está obligando a transformar el paradigma históricamente defensivo de la gestión de riesgos y convertirla en el núcleo de estrategia y de sostenibilidad del sistema, conformando la resiliencia clínica global de los sistemas sanitarios.
Por lo tanto, las perspectivas para 2026 nos demuestran que, para mantener un sistema sanitario orientado hacia la agilidad y la innovación sostenible, deben abandonarse los enfoques estancos y debemos adoptar una visión global del riesgo clínico con modelos que puedan ser continuamente revisados y actualizados.
Tres vectores de interés que se aceleran en 2026
1. Reto tecnológico: La seguridad en la era de la «hiperintegración tecnológica»
En 2026, gran parte de los resultados esperables en salud y en procesos asistenciales resultan de la combinación de la continuidad clínico-asistencial y la interoperabilidad de la tecnología digital, lo que conduce a una nueva generación de riesgos.
Si bien la aplicación de la IA generativa ha mejorado la eficiencia en documentación y supone un soporte a la decisión clínica, exige de un seguimiento y de un control, así como de programas de capacitación para los profesionales orientados hacia la mejora de las competencias tecnológicas.
Según el último Informe ECRI1, la validación continua de modelos es imprescindible para evitar errores diagnósticos, como sesgos y «alucinaciones» derivados de entrenamientos de la IA con datos no representativos, así como para prevenir la ‘paradoja de la sobreconfianza’ en la que el facultativo delega totalmente el juicio crítico en la herramienta tecnológica.
Así pues, en 2026, año en el que se formaliza el despliegue del Espacio Europeo de Datos de Salud (EHDS)2 y que, por lo tanto, se exigirá la interoperabilidad y la protección de datos a todos los niveles, la gobernanza de la IA (validación clínica, supervisión humana, transparencia y auditoría de algoritmos) debe ser específica y por lo tanto, auditable.
El cumplimiento de la directiva NIS2 3 en el sector salud, se vuelve más riguroso en 2026 introduciendo sanciones directas por falta de resiliencia operativa y consolidando una nueva era de responsabilidad legal y operativa en la que la ciberseguridad es tratada como un componente crítico de la seguridad clínica.
Paralelamente, y tras la aprobación de la Estrategia de Ciberseguridad del Sistema Nacional de Salud 2025-20284, han empezado a formalizarse comisiones de Ciberseguridad Asistencial, que están reconsiderando las estrategias de resiliencia tecnológica en las organizaciones y promueven, entre otras acciones, los simulacros en ‘modo analógico’ para entrenar la continuidad asistencial en caso de incidencia.
2. Reto organizativo: Configurar la estrategia de seguridad del Paciente en 2026
A partir de enero de 2026, la Joint Commission sustituye el capítulo de ‘Objetivos Nacionales de Seguridad del Paciente (NPSG) por ‘Objetivos Nacionales de Rendimiento (NPG)’ lo que representa un cambio normativo más que notable en la gestión de la calidad asistencial.
Una auténtica reorganización de los objetivos medibles, señalando nuevos vectores de riesgo, que obligará a responder a variables relacionadas con resultados clínicos, seguridad del entorno físico y digital, así como de dotación y competencia de los profesionales, es decir, un giro normativo que sitúa a la resiliencia clínica como el estándar de éxito.
Por otra parte, España despliega la ‘Estrategia de Seguridad del Paciente del Sistema Nacional de Salud (SNS) 2025-2035’6, aprobada por el Consejo Interterritorial en julio de 2025. Este nuevo marco, con la voluntad de actuar en todos los niveles asistenciales, promueve el uso seguro de la innovación para la reducción del daño evitable en la atención sanitaria.
Otro punto destacable de la estrategia es que supone el posicionamiento de pacientes y cuidadores como actores imprescindibles en la gestión de su propia seguridad y figuras clave en la detección temprana de riesgos. En este caso, y siguiendo las recomendaciones de la OMS, el paciente pasa a ser el aliado estratégico para la seguridad (‘Patient Safety Partner’) y el «no escuchar» al paciente se considera un fallo crítico de seguridad (WHO7).
3. Reto económico-regulatorio: El coste de la «No-Seguridad» como riesgo financiero
En 2026, la sostenibilidad financiera del sistema sanitario ya no se mide solo por el control del gasto, además deberá contemplar la capacidad para evitar los costes derivados de la «no-calidad» y, asimismo, el cumplimiento de las nuevas normativas relacionadas con la transparencia, la sostenibilidad y la acreditación.
Como punto destacable, el incremento de las indemnizaciones por daños derivados de la asistencia sanitaria8, conllevará un aumento en los costes de la no-calidad lo que podría suponer un factor de erosión presupuestaria y un riesgo económico-financiero para las organizaciones sanitarias.
Por lo tanto, una de las líneas que marcará la estrategia de las organizaciones sanitarias en 2026 será la toma de decisiones basada en criterios de sostenibilidad global, obligando a encontrar el cada vez más difícil equilibrio entre las numerosas dimensiones organizativas.
Conclusión. La gestión de riesgos como palanca de sostenibilidad.
La gestión de los riesgos sanitarios se construye integrando de forma sistémica la seguridad clínica, la tecnología, la ética y el factor humano para garantizar una atención segura y de calidad a pesar de las posibles interrupciones críticas, errores y/o cambios rápidos sobrevenidos (tecnológicos, organizativos, de demanda…), a través de medidas tangibles de anticipación, adaptación y/o capacidad de recuperación.
Por ello, en 2026, la gestión de riesgos supondrá la palanca de resiliencia proactiva en las organizaciones sanitarias, para convertirse en el núcleo de sostenibilidad institucional.
Aquellas organizaciones que logren transformar el riesgo en una oportunidad de innovación, integrando tecnología y capital humano bajo una cultura de aprendizaje, serán capaces de navegar con éxito en el complejo, exigente e imprevisible ecosistema sanitario global.
Referencias
- https://home.ecri.org/blogs/ecri-thought-leadership-resources/techhazards2025
- https://health.ec.europa.eu/ehealth-digital-health-and-care/european-health-data-space-regulation-ehds_es
- https://www.incibe.es/incibe-cert/sectores-estrategicos/FAQNIS2
- https://www.sanidad.gob.es/gabinete/notasPrensa.do?id=6789
- https://www.jointcommission.org/en-us/standards/national-patient-safety-goals
- https://seguridaddelpaciente.sanidad.gob.es/informacion/publicaciones/2025/docs/estrategia_seguridad_paciente_T25_35_accesible.pdf
- https://www.who.int/teams/integrated-health-services/patient-safety/policy/global-patient-safety-action-plan
- https://segurosnews.com/news/los-6-cambios-mas-destacados-que-traera-el-nuevo-baremo-de-autos-en-2026
Foto de Marc Wieland
