El ingrediente secreto de la Atención Primaria: de la receta al plato

26/01/2026

El contexto es ampliamente conocido. Envejecimiento, aumento de la multimorbilidad, demanda creciente de servicios sanitarios, tensiones presupuestarias, retos de atracción y retención de profesionales, la sempiterna “crisis de la atención primaria”. La respuesta a estas presiones entrelazadas también nos resulta familiar: “Hay que innovar”; “Hace falta adaptar el sistema al siglo XXI”; “Hay que modernizar el sistema” etc etc etc.

De acuerdo, innovemos. Pero ¿y si innovar fuese aprovechar al máximo las oportunidades y herramientas que tenemos a nuestra disposición para reforzar lo que sabemos inequívocamente que funciona? ¿Y si hay un ingrediente indispensable para maximizar el impacto de cualquier innovación en atención primaria? ¿Y si innovar fuese echar el ancla en mitad de estas aguas revueltas, aunque sea unos segundos, y utilizar la brújula más potente que tenemos a nuestra disposición, para reorientarnos y saber si innovamos en la dirección adecuada?

Cuesta identificar una intervención que tenga un mayor impacto en múltiples áreas de desempeño de los sistemas sanitarios que la longitudinalidad en atención primaria. La evidencia científica que la respalda es sólida, abundante, y creciente. La longitudinalidad mejora los resultados en salud, calidad, eficiencia y equidad. Una mayor longitudinalidad en atención primaria se asocia con menores visitas a urgencias, menores tasas de hospitalización, menores errores de medicación, mejor abordaje de las enfermedades crónicas y menor mortalidad. La longitudinalidad aumenta la productividad y disminuye la carga asistencial de la atención primaria al aumentar el intervalo temporal entre las visitas de los pacientes. A diferencia de muchas otras medidas que promueven la eficiencia, la longitudinalidad tiene un impacto positivo en la satisfacción tanto de los profesionales de la atención primaria como de los pacientes. Además, es dosis dependiente.  Cuanto más duradera es la relación entre los profesionales y sus pacientes, mayores son sus beneficios.

La longitudinalidad en atención primaria tiene un impacto mayor en determinados grupos de la población. En particular en las personas mayores, las que padecen enfermedades crónicas, problemas de salud mental, y bajo nivel socioeconómico y otros factores de complejidad social. Por lo tanto, la longitudinalidad juega un papel fundamental como promotora de equidad. Esto la posiciona como una medida idónea para hacer frente a los desafíos descritos al inicio del post. Además, en un contexto de creciente digitalización y automatización, la longitudinalidad es una salvaguarda para garantizar que el componente relacional y humano continúe siendo central en la provisión de servicios. La atención primaria es fundamental para generar confianza en el sistema sanitario y en “lo público” en general, y el vínculo construido con los pacientes a través de la longitudinalidad juega un papel central en este aspecto.

Por todas esas razones, la longitudinalidad nos ofrece un prisma fundamental desde el que analizar la adecuación de cualquier medida o reforma en atención primaria o en el sistema sanitario en su conjunto. Ya sea una medida orientada a mejorar la integración con otros niveles de atención o la gestión de la demanda, a promover la atención domiciliaria, o a avanzar hacia la integración sociosanitaria, esta debe pivotar en torno a la promoción (o en su defecto garantizar a la protección) de la longitudinalidad en atención primaria.

La longitudinalidad como elemento central de la transformación de la atención primaria en el Sistema Nacional de Salud

El 1 de diciembre tuvo lugar en el Ministerio de Sanidad, el lanzamiento del informe «Fortalecimiento de la longitudinalidad en la atención primaria en España: ideas clave y medidas políticas recomendadas” (la versión preliminar del evento de lanzamiento está accesible aquí). El informe es el resultado de la colaboración entre el Equipo de Atención Primaria del Ministerio de Sanidad, el Centro Europeo para la Atención Primaria de Salud de la OMS Europa y el Observatorio Europeo de Sistemas y Políticas de Salud.  Se ha elaborado a partir de tres fuentes complementarias: una revisión bibliográfica, entrevistas con informantes clave que incluyeron profesionales y decisores políticos de países del entorno europeo, y aportaciones, a lo largo de todo el proceso, de las comunidades autónomas. Además, los resultados se discutieron y pusieron en común con sociedades científicas del ámbito de la atención primaria española. El informe, se enmarca dentro de las acciones prioritarias del Plan de Acción de Atención Primaria y Comunitaria 2025-2027 del Ministerio de Sanidad, en el que se incluye la promoción de la longitudinalidad como un elemento fundamental del fortalecimiento de la atención primaria.

El documento incluye 13 medidas políticas recomendadas (que se despliegan en un total de 29 medidas) agrupadas en torno a cuatro objetivos fundamentales.

  1. Establecer la longitudinalidad como una dimensión central del desempeño de la atención primaria. Lo que no se mide no existe y además no se puede mejorar. Todos los sistemas de monitorización del desempeño de atención primaria a nivel autonómico deben incluir indicadores internacionalmente comparables y adaptados al contexto español, sobre la longitudinalidad. El informe propone una serie de indicadores para ello.
  2. Abordar las características del sistema de salud que socavan la longitudinalidad en la Atención Primaria. Avanzar hacia la longitudinalidad requiere establecer, entre otras, medidas que promuevan la retención y la atracción de profesionales en atención primaria, mejoren el acceso de los pacientes a sus profesionales de referencia durante las tardes, y aumenten la autonomía de gestión de los equipos.
  3. Fortalecer los equipos de atención primaria para apoyar la longitudinalidad. Promover la longitudinalidad en España supone asegurar relaciones estables y duraderas no solo entre los médicos de familia y los pacientes (que es absolutamente fundamental), sino también con entre pacientes y otros profesionales que vertebran los equipos de atención primaria (y a nivel de equipo). Merecen especial mención por su autonomía y papel fundamental en el seguimiento de pacientes crónicos estables y creciente en los procesos agudos, las enfermeras; o el personal administrativo en salud, por su papel importante (y en desarrollo) en la gestión de la demanda y en la canalización de la misma al profesional mejor capacitado para resolverla.
  4. Aprovechar las oportunidades no explotadas para garantizar la longitudinalidad en la Atención Primaria con una visión de futuro. Sabemos con claridad qué grupos de pacientes se benefician más de la longitudinalidad. Además, tenemos herramientas de estratificación de la población (e.g. grupos de morbilidad ajustada o GMA) para identificar a estos pacientes y promover la longitudinalidad como elemento no renunciable de su atención. Además, las herramientas digitales nos permiten ofrecer diferentes modalidades de atención (presencial o virtual) para promover la longitudinalidad de la forma que mejor se adecue a las necesidades y características del paciente, así como el intercambio de información entre los diferentes miembros del equipo favoreciendo la continuidad informacional.

Garantizar relaciones estables y mantenidas en el tiempo entre pacientes, comunidades y sus profesionales de atención primaria debe estar en el centro de cualquier hoja de ruta de fortalecimiento de la atención primaria. En España, disponemos de unas medidas identificadas y consensuadas para ello y de unos indicadores propuestos para su monitorización. El reto es pasar del dicho al hecho. De la receta, al plato.

Foto de vadim kaipov

José Cerezo Cerezo es coautor del informe y trabaja como consultor en el Centro Europeo de Atención Primaria de Salud de la OMS Europa.

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