Introducción y síntesis
Pretendemos, desde una perspectiva española y europea, fundamentalmente sanitaria, considerar las vías de adaptación, política y gestora, a la disrupción social y tecnológica que la IA supone[1].
Nuestra tesis es que Europa no necesita reproducir íntegramente las cadenas tecnológicas estadounidense o china. Debe integrar su mercado, especializarse en capacidades distintivas y utilizar ámbitos como la sanidad para experimentar, adoptar, evaluar y escalar aplicaciones de IA, preservando siempre la contestabilidad económica, tecnológica y geopolítica.
En Baumol, Panzar y Willig, un mercado perfectamente contestable[2] es aquel en el que la entrada y salida son suficientemente libres y poco costosas para que incluso un monopolista establecido se comporte disciplinadamente por la amenaza de entrada. Importan especialmente la ausencia de costes hundidos irrecuperables y la posibilidad de hit-and-run entry.
A esta contestabilidad de mercado, conviene añadir:
- Contestabilidad tecnológica, facilidad con la que el usuario puede substituir una tecnología o proveedor sin perder datos, funcionalidades ni incurrir en costes prohibitivos.
- Contestabilidad geopolítica, o, mejor aún, substituibilidad estratégica o contestabilidad bajo coerción, posibilidad de mantener una función esencial cuando un proveedor deja de estar disponible no por razones comerciales sino por una decisión política externa.
Y aquí procede conectar Baumol con la práctica en su momento innovadora de Toyota de evitar el suministrador único de componentes en base a no destruir las alternativas que mantienen disciplinado a un proveedor. Véase el Gráfico 1.

Gráfico 1. De Baumol a Toyota: la disciplina competitiva sin destruir alternativas
En la actual geopolítica, se diría ‘asegúrate además de que alguna de esas alternativas sobreviva, aunque las grandes potencias cierren sus mercados tecnológicos’. Europa no debería buscar simplemente diversificación de proveedores con substituibilidad estratégica. Si la rivalidad EE. UU.-China termina obligando a Europa a excluir sistemáticamente de sus mercados a las empresas tecnológicamente más competitivas de uno de los dos bloques, la autonomía estratégica europea será mucho más cara y probablemente menor. Europa habrá dejado de elegir entre tecnologías para empezar a elegir entre dependencias. El de-risking europeo ha de ser selectivo, proporcional y reversible, nunca un desacoplamiento tecnológico generalizado.
La Comisión reconoce explícitamente que persisten dependencias estratégicas europeas en semiconductores, nube, infraestructuras de datos y ciberseguridad. Y acaba de dar un paso bastante significativo: en junio de 2026 presentó un paquete de soberanía tecnológica que incluye Chips Act 2.0, Cloud and AI Development Act y una estrategia europea de código abierto.
EE. UU. dispone de numerosos puntos de presión: nube, software empresarial, sistemas operativos, actualizaciones, identidad, ciberseguridad, chips y aceleradores, modelos de IA, servicios financieros digitales, etc.
La propia Comisión acaba de considerar preliminarmente que AWS y Azure deberían ser gatekeepers bajo la Digital Markets Act, destacando precisamente sus posiciones arraigadas, los costes de cambio y los efectos de lock-in.
La variable estratégica no debería ser el porcentaje de tecnología europea, sino el coste de salida. Si mañana desaparece un proveedor, ¿cuánto tardamos en substituirlo? Cuatro pueden ser las capas de defensa:
- Capacidad europea mínima en los nodos críticos. No fabricar todo, sino impedir que exista un punto único cuya retirada paralice una función esencial. Ahí encajan ASML, BSC, Openchip/BERIO, EuroHPC, fábricas de IA, nube europea y software abierto. La Comisión ha lanzado, por ejemplo, EURO-3C para desarrollar una infraestructura federada europea telco-edge-cloud precisamente reduciendo dependencia de terceros países.
- Arquitecturas substituibles. Open source/open weight, estándares abiertos, APIs, formatos interoperables, portabilidad de datos y aplicaciones cloud-agnostic. Necesitamos que Microsoft sepa que podemos irnos. Es la contestabilidad convertida en política de seguridad.
- Diversificación internacional sin exclusiones, como ya se ha mencionado.
- Redundancia estratégica (duplicaciones, reservas). Cara, incluso un despilfarro desde la eficiencia estática, pero se trata de comprar una opción frente a acontecimientos de baja probabilidad y consecuencias enormes.
La cadena global de semiconductores e inteligencia artificial combina una elevada especialización internacional con una extraordinaria concentración empresarial. La rivalidad entre Estados Unidos y China está transformando esa interdependencia en una fuente de poder y vulnerabilidad. Europa difícilmente podrá reproducir todas las capacidades de ambos ecosistemas, pero tampoco necesita hacerlo. Su objetivo debe ser reducir dependencias críticas, preservar alternativas y convertir sus activos científicos, regulatorios, industriales y sociales en capacidad efectiva de adopción.
La sanidad constituye un terreno privilegiado para esta estrategia.
Europa dispone de sistemas universales, datos longitudinales, investigación clínica, profesionales cualificados y una gran capacidad pública de compra. Proponemos una estrategia en seis etapas: integrar, especializar, experimentar, adoptar, evaluar y escalar. Todas ellas deben preservar la contestabilidad, entendida como la posibilidad de cambiar de proveedor, portar datos, combinar modelos, auditar resultados y mantener conocimiento propio.
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En el epígrafe II describimos el ecosistema global actual de semiconductores e IA. En el epígrafe III, cómo parece que se está alterando el citado ecosistema dado que hemos dejado de vivir en un mundo unipolar. El lector, ya familiarizado con los temas de los dos epígrafes citados, puede saltar directamente al último, el más original: el IV, ¿Cómo no quedarse parados? Aquí se parte del diagnóstico de fragmentación europea y dependencias críticas, se recuerda el principio estratégico de autonomía contestable económica, tecnológica y geopolítica, se señalan las ventajas europeas y se presenta un programa de acción en seis etapas con sus indicadores y gobernanza.
Naturalmente, la originalidad siempre es relativa. Mientras preparábamos este escrito, hemos detectado paralelismos con Europa en la presentación del presupuesto 2026 de Singapur[3], que ha dejado claro que no pretende competir construyendo el mayor modelo de IA; pretende ser excepcionalmente bueno adoptándolo. Y señala que la ventaja de Singapur no está en construir los mayores modelos frontera, sino en desplegar la IA eficazmente, responsablemente y con rapidez. Crea AI Missions nacionales en cuatro sectores -manufactura avanzada, conectividad/logística, finanzas y sanidad-, con objetivos y resultados concretos, sandboxes regulatorios y coordinación de I+D, regulación e inversión.
Referencias
[1] Ortún Rubio, V, Estupiñán Romero, F. El ecosistema global de semiconductores e IA. La triple contestabilidad como estrategia para Europa. 2026. handle: https://hdl.handle.net/10230/74708.
[2] Baumol WJ, Panzar JC, Willig RD. Contestable Markets and the Theory of Industry Structure. Nueva York: Harcourt Brace Jovanovich; 1982.
[3] Singapore Ministry of Finance. Budget 2026 speech: Securing our future together in a changed world [Internet]. Singapore: Ministry of Finance; 2026 [consultado el 30 de agosto 2026]. Accesible en: https://www.singaporebudget.gov.sg/budget-speech/budget-statement
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