¡Ahora es el momento!

04/06/2020

Ahora o nunca: después de décadas de informes, propuestas y planes de reformar y de sus models de gestión, la pandemia del COVID19 ha demostrado como nunca la necesidad urgente de encarar las debilidades que cuestionan, muchas de ellas ya lo hacían, la viabilidad y funcionamiento de nuestro sistema de salud.

Paralelamente, la crisis también ha evidenciado donde recaen sus principales fortalezas: un sistema equitativo, que atiende a todos los ciudadanos, dotado con profesionales de alto nivel, también en el ámbito de la gestión sanitaria y clínica y en el caso de Cataluña, con unas organizaciones fuertemente vinculadas al servicio público, independientemente de su titularidad.

Es el momento que profesionales clínicos y gestores proponemos y exigimos, de manera decidida, que se aborden las reformas imprescindibles para dotar a nuestros ciudadanos de un sistema y unas organizaciones más robustas, ágiles y más justas, con unos profesionales con mejores condiciones y con los instrumentos de gestión y organización actualizados, que lo hagan posible.

No, no tenemos el mejor sistema de salud del mundo, pero podríamos aspirar a acercarnos. Porque posiblemente, lo que sí tenemos son los ingredientes para serlo, pero también algunos que lo impiden, como la importante infrafinanciación crónica, las condiciones salariales de los profesionales y los modelos laborales obsoletos, las rigideces de las organizaciones sanitarias, la insuficiente integración entre los diferentes niveles de atención, también con el ámbito social, o una burocracia paralizante que impregna cualquier tipo de decisión y que a menudo orienta el sistema hacia el cumplimiento de la normativa, pero no hacia las necesidades del ciudadano .

En definitiva, aspiramos a un sistema con un presupuesto adecuado, con unas organizaciones con autonomía de gobierno y de gestión, que se valoren y financien por sus resultados, con un modelo profesional que priorice el trabajo interdisciplinario, la experiencia y la competencia, unas condiciones laborales adecuadas y competitivas, así como unos modelos de organización asistencial basados en la autonomía y la transversalidad y orientados a la obtención de valor y que tienen en cuenta las expectativas y las decisiones de los pacientes.

Este modelo sí podría y tendría que convertirse realmente en un referente de servicio de salud a la población. Las 25 propuestas de la SCGS van en esta línea. Pero es necesario establecer complicidades con los profesionales y sus representantes, el mundo académico y colegial, para que nuestra voz se escucha.

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